Todos los países integrantes del MERCOSUR Ampliado trabajan políticas agrarias que, independientemente del modelo institucional y de los instrumentos adoptados, tienen el objetivo de modificar y democratizar la ocupación, distribución y uso de la tierra, como modo de construir oportunidades más equitativas de desarrollo social, de fijar las poblaciones rurales para contener el éxodo para las áreas urbanas y propiciar el crecimiento de la producción y del comercio.
Las políticas de reforma agraria tienen como objetivo garantizar el derecho a la tierra a los diversos segmentos de la población rural. Eso envuelve el acceso a la tierra por los trabajadores rurales sin tierra, el reconocimiento de los territorios indígenas, comunidades de negros (quilombos) y de las poblaciones extractoras de minerales, y la regularización agraria. El reconocimiento formal de posesión de la tierra es, en general, condición para el acceso a las políticas de apoyo a la producción, de crédito, seguro y de comercialización.
Todas las reuniones de la REAF que trabajaron sobre el tema desde 2004 han firmado tales definiciones como inherentes al tema de la agricultura familiar, del mismo modo que identificó una variedad de políticas en los diferentes países, que pasan por la expropiación o desapropiación de tierras, por la recaudación y destinación de tierras públicas, hasta la adquisición de tierras que pasan por una gama de modelos propuestos o en curso.
Se trata del reconocimiento de la imposibilidad de implementación de una política única para todos los países del bloque e incluso en el ámbito de cada país, lo que es coherente con la diversidad de las condiciones involucradas.
Al evaluar las experiencias y soluciones, la REAF ve la necesidad de mantener en el horizonte, como línea referencial, el hecho de que el acceso a la tierra, aunque que sea un paso considerable para el rompimiento del ciclo de la pobreza en las áreas rurales, no es suficiente para producir desarrollo social y económico.
La presencia de entornos desarrollados, dotados de mercado consumidor, infraestructura física y social, agroindustrias y estructuras estables de comercialización, ha sido determinante en el éxito de muchos proyectos de democratización del acceso a la tierra en varios países. Por eso la importancia de las políticas agrícolas de apoyo a la producción y comercialización.
La REAF, frente a la gran variedad de instrumentos y posibilidades, se inclina a la necesidad de sistematización de las informaciones de cada país y del bloque como un conjunto que presenta situaciones semejantes. Es condición para el intercambio de experiencias técnicas y para el análisis de las virtudes y de los problemas de implementación de cada modelo, con base en la realidad efectiva en que fue adoptado y en los resultados producidos.
La recomendación de políticas comunes pactadas entre los Estados Parte y Asociados, así como la fijación de metas para esas políticas, que resultará de un intenso diálogo entre los sectores involucrados, ya sean gobiernos o instituciones civiles, es otra de las condiciones necesarias al enfrentamiento de las asimetrías existentes en cada país del bloque y en su conjunto, para hacer avanzar la agricultura familiar como catalizador del desarrollo social y económico de las poblaciones rurales.
Sus contenidos principales: la legislación agraria, las políticas agrarias, las acciones específicas de apoyo al desarrollo de los beneficiados por el proceso de reforma agraria o de otros programas de acceso y posesión da tierra y las políticas para las mujeres rurales. La equidad de género deberá ser contemplada en particular en todos los contenidos.
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